Posteado por: movimientoporladefensadelmar | febrero 23, 2010

Vida marina y descargas de muerte: No al ducto con todas sus letras y sus mentiras

Vida marina y descargas de muerte: No al ducto con todas sus letras y sus mentiras

Martes 23 de febrero de 2009

                Ante la amenaza ambiental que supondría la aprobación del “Sistema de descarga de desechos altamente tóxicos a un mar de incautos”, perdón, del “Sistema de descarga de Celulosa Arauco en la Bahía de Maiquillahue, al sur de la localidad costera de Mehuin,  XIV región de Los Ríos, por la Corema, el Movimiento por la Defensa del Mar considera conveniente recordar algunas cosas y llamar algunas atenciones.

                Lo primero tiene relación con la ubicación de la Planta Valdivia de Celco, que se localiza en las proximidades de San José de la Mariquina. Territorio que el Estado chileno transformó -en el ni tan lejano siglo XIX- en un lugar de misioneros; por lo mismo el río fue llamado Cruces y el poblado tomó el nombre de José con el grado de santo. Se pretendía –por la fe- someter a los mapuche en aquel entonces denominados bárbaros y hoy considerados terroristas. En una palabra: Racismo.

                Dicha planta construida con el beneplácito de los gobiernos de la Concertación y propagandistas al estilo de Gobbels como el columnista de El Mercurio, Tironi, no hizo sino profundizar el modelo forestal con monocultivos como el pino y el eucalipto, acumulando un historial de irregularidades intolerables a estas alturas y suelos erosionados en regiones ya empobrecidas. Eso sí, pobres en números, ricas en otros saberes y dignidades.

                Sumemos a ello todo esto (que no es poco): Emisiones altamente contaminantes; olores desagradables al aire, metales pesados al agua; un Santuario de la Naturaleza con su fauna aniquilada; tuberías no registradas en plano alguno descargando más residuos industriales de lo permitido por una permisiva y tercermundista legislación ambiental; una especie en extinción como el cisne de cuello negro prácticamente hecha desaparecer; una ciudadanía amenazada con motosierras en las calles; trabajadores presionados para manifestarse a favor de una empresa irresponsable; niños y ancianos sin sus derechos fundamentales respetados; información tergiversada (cuando había información, claro); compra de conciencias sucia la compra y sucias las conciencias; una prensa –que ya era mala- silenciada; entidades religiosas, sindicatos brujos y organizaciones derechamente “compradas” para hacerles emitir declaraciones tendenciosas; bomberos avivando el fuego de la división, carabineros literalmente encegueciendo a la justicia y fuerzas armadas desalmadas al servicio de la empresa; escuelas ya ni tan pobres ni tan honradas ocupadas por fuerzas especiales portadoras de armamento pesado; una playa turística invadida por propaganda engañosa; sitios sagrados amenazados; una caleta a la que fueron quedando pocos pescadores reales, autoridades pagadas por la empresa posponiendo a la ciudadanía y actos de violencia financiados por una empresa que se dice responsable. ¡Responsable del desastre!

                Mehuin ya estuvo amenazado en una ocasión; en realidad estos 14 años han sido una amenaza constante. La empresa ha procurado engañar y ha hecho de esto una política: dice haber realizado estudios de los que no existe prueba alguna. No tiene registros de zarpe de embarcaciones que tampoco tenían matrícula, no fueron vistos sus técnicos ni puestos los medidores que en teoría ellos portaban, sus informes no cuentan con datos fidedignos, los supuestos estudios tendientes a reflejar el impacto social del proyecto no son otra cosa que extractos dispersos de información copiada de tesis ocasionalmente citadas y el antropólogo con suerte se vio al espejo o conoció Mehuin por fotos (es cosa de hojear esos papelitos que presentaron).

                Sus gerentes avaros se han valido de la Universidad de Concepción; misma institución que dio visto bueno a la Central Ralco, que hasta hoy hace lamentar a los pehuenche los cementerios inundados. Han enviado a estudiantes de universidades privadas a saquear la memoria con la excusa del rescate. Han llegado a dividir familias al punto que un primo ha intentado apedrear a otro y una madre ha mirado con vergüenza la cara de sus hijos. Como consecuencia han aumentado el alcoholismo, la drogadicción y los problemas conyugales.

                Si el ducto es aprobado, las autoridades regionales no harán otra cosa que confirmar que la región de Los Ríos no fue otra cosa que una jugada estratégica; que un intento más de dividir para repartir. ¿Qué dice el lema de la empresa? ¿Sembrando división, ofreciendo muerte o hipotecando futuro?

                Nunca ha necesitado el mar desechos químicos altamente tóxicos para que sus olas sigan bañando las costas y para que los peces crezcan saludables. Tampoco es un ducto lo que haría un bien a la menguada pesca artesanal. Basta con tanto diputado y senador acomodando leyes pesqueras para beneficiar a sus empresas.

                El día que un proyecto que afecte a Santiago se vote en otras regiones; será el día en que a las autoridades centrales parezca importarles algo más que su propio bienestar y bolsillo. Curioso por decir lo menos; inaceptable resulta -si usamos el concepto adecuado- que algo que afecta de manera directa a la costa de la IX región de la Araucanía así como a la localidad también pesquera de Tirúa en la VIII región Bio-Bio, quede en manos de la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema) de Los Ríos; cuyo anterior presidente estaba más preocupado de hacer propaganda política: “flor de Intendente” y cuyos 22 miembros responden a mandatos políticos de un sector que fue financiado por Anacleto Angelini, un inmigrante italiano que recibió la ciudadanía chilena de manos de Eduardo Frei mientras era socio de Sebastián Piñera en otros “emprendimientos”.

                Don ducto, “emprenda” la retirada que ni en Los Ríos ni en los mares ni en Araucanía lo queremos. Basta ya con todos los cisnes y luchecillos muertos como para querer matar cochayuyos, peces y lafkenches. No serviría de mucho su llegada al mar, considerando que en una emergencia la empresa sólo puede almacenar esos residuos por unas cuantas horas; que en caso de construirse esa tubería a orillas de la carretera el río Cruces seguiría recibiendo las descargas y que esos 1000 litros por segundo de desechos que contienen metales como aluminio y a la vuelta del día esas toneladas del producto altamente nocivo denominado “color”, no son fuente de vida.

                Con todas sus letras decimos: ¡No al ducto! Autoridades de la Corema: Voten como si el ducto descargara en sus casas o tómense el agua resultante de aquí en adelante, a ver si es tan benéfica.

Corema Araucanía, Corema del Bio-Bio, ciudadanía: pronúnciense. Pero tengan presente la Ley Lafkenche, el Convenio 169 de la OIT, el futuro de sus hijos y la información expuesta.  

No permitan que el egoísmo sembrado por Arauco termine destruyendo y perjudicando a miles de personas y especies, así como el llamado que hacen  a la Corema  los ya “vendidos” a Celco diciendo: “que piensen en los beneficiados por la empresa”. ¡Que descaro! La aprobación del Ducto al Mar para ellos significa un nuevo cheque de Celco similar al primero, eso dice en el contrato firmados por ellos. ¡A eso ellos llaman beneficio!

Movimiento por la Defensa del Mar.

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